Cuando una persona recibe una carta amenazante avisándole sobre una demandad@ por cargar material sexualmente explícito alegadamente en violación a derechos de autor, lo más probable es que llegue a una transacción de un par de miles de dólares para evitar publicidad, independientemente de la legitimidad del reclamo. La práctica se ha convertido en un negocio sumamente lucrativo por abogados en expediciones de pesca, identificando a cientos de individuos, sin evidencia, coaccionándoles a pagar. Válido o no el reclamo, en el agregado, el negocio paga pues en el derecho de autor, las cuantías de compensación son estatutarias y muy cuantiosas (es decir, prefijadas por ley).
Pero ya, como revela esta orden reciente, los tribunales comienzan a entender cuán abusivos pueden ser los subpoenas ex parte por alegada violación a derechos de autor; anunciando que no se prestarán para trucos sucios. Buen provecho.
ip-baker
martes, 3 de mayo de 2011
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