Estoy seguro que el (al igual que yo) en algún momento nos hemos intentado de re-apropiar de la palabra pato y re-significarla como acto de sobre-vivencia. Sería importante, sin embargo, explorar que sintió Alex la primera vez que la oyó en contra suya, a los 10, 11 o 12 años. Para mí fue devastante, desmoralizante y humillante, sobre todo cuando en aquel entonces no era consciente de tener ninguna orientación sexual. Ahora, después de una larga vida y madurez, yo puedo enfrentar personas que me digan pato, y aún sostener una conversación con esas personas. Pero a los 11 a los 12, a los 13 recuerdo desear la muerte, recuerdo el dolor y miedo de ir a la escuela, todos los días, cuando entraba, cuando salía, cuando cambiaba de un salón de clases a otro.
Léela aquí.



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