Nadie debe pensar que la autorización a una sola compañía clausurará la industria clandestina de pitorro en la época navideña. Esta industria local produce variedad de sabores y calidad de una complejidad increíble. Por tanto, aunque una sola empresa podrá venderla legalmente, ello no equivale a que tengan el monopolio del producto; la exquisita diversidad continuará (¡!).
Sin embargo, y según surge del Registro de Marcas del Departamento de Estado de Puerto Rico, Destilería Coquí, Inc. obtuvo el registro de la marca "Pitorro", para esos fines. Es decir, que de ahora en adelante, en Puerto Rico, sólo esta compañía podrá utilizar la palabra "Pitorro" (en el mercado legal), impidiendo que futuros empresarios en esa industria legal puedan mercadear su producto con ese nombre. Esta marca es, a todas luces, ilegal.
El derecho de marcas impide que se obtenga un monopolio sobre nombres conocidos como "genéricos", que se utilizan para describir una categoría de productos con el nombre comúnmente utilizado por la población (como, por ejemplo, pan, leche, carro, etc).
Registrar una marca es un asunto muy serio. Por un lado, protege los esfuerzos e inversiones de un productor que ha luchado porque los consumidores asocien su producto con el nombre y, así (según va la teoría) se protege también al mismo consumidor quien (presumimos) obtendrá el mismo producto, con la misma calidad, consistentemente (cada vez que compre coca cola, será la misma cosa; y cada vez que compre Pan Pepín, tendrá la misma experiencia sin el riesgo de verse confundido por otros productores que quieran usar esos nombres sin brindar la misma calidad). Pero, ojo, cada vez que se concede un derecho a una marca se retira ese concepto del mercado de las ideas (y del mercado comercial) en un sentido muy sustancial: el titular de la marca obtiene un monopolio absoluto sobre ese nombre, al menos en tanto y en cuanto se utilice para la venta de productos.

Y es precisamente por eso que el derecho de marcas impide que se registre (y se conceda ese monopolio) sobre nombres genéricos. De lo contrario, se le otorgaría un poder demasiado amplio a un solo productor. Además, se privaría a otros productores de utilizar un concepto que es esencial para describir su propio producto en los términos que la gente conoce. Es como si Bacardí tuviese el monopolio sobre la palabra "ron". Claro, puede tener el monopolio sobre el concepto "Ron Bacardí", pues eso no impide que exista el (¡muy superior!) Ron el Barrilito o, el inefable, Ron Don Q. Pero no sobre el nombre que todos usamos para describir la bebida.
En fin, tanto hablar de libre empresa, sin darse cuenta que los monopolios sobre las ideas también fomentan el monopolio en el ámbito económico. No me cabe duda que, en la primera oportunidad, este será un tema que llegará a los tribunales y que, aplicándose el derecho correctamente, deberá invalidarse la marca.



1 comments:
acabo de repasar el expediente digital y me doy cuenta que metí la pata al aseverar que fue concedida la marca. en cambio fue solicitada,y se encuentra en proceso de evaluación. publiqué la errata: http://cualestuplan.blogspot.com/2009/10/pitorro-2-en-proceso-de-evaluacion.html
já, qué papelón! :-)
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