lunes, 24 de noviembre de 2008

Granja de Animales... (no, esto no es sobre la Asamblea Legislativa)

¿Todos los animales son iguales, aunque algunos son más iguales que otros? Así, al menos, nos concebimos los humanos frente a otras especies. Cabe preguntarse, sin embargo, si tenemos algún deber de tratar a los animales con algún respeto y, si es así, ¿por qué? ¿Tienen conciencia? ¿inteligencia? ¿razonan? Presumamos que no; entonces, ¿son sólo objetos que, como una roca, los podemos usar para nuestros fines, cualesquiera? Si su falta de inteligencia, asunto que dejo para los científicos, justifica un trato degradante pues ¿y qué de los bebés o personas con impedimentos mentales? Si usamos monos y ratones para experimentar con medicamentos o maquillaje, ¿podemos usar a bebés para esos experimentos también? No parece, ¿verdad? Hay algo que, intuitivamente, nos estremece un poco cuando pensamos en tortura, aun cuando se le imparte a un animal no humano. ¿Qué es eso? ¿El hecho de que pueden sentir? Tal vez. Tal vez, impartir sufrimiento es malo en sí mismo; tal vez nos predispone a otras cosas. Tal vez... Y si es así, ¿qué consecuencias? ¿Adiós a las peleas de gallos, al cerdo en la vara y a las morcillas?! Sí, ... las morcillas! ¿Adiós también a la ganadería industrial? ¿A todo tipo de ganadería? En realidad son preguntas de alta envergadura: reducir el sufrimiento animal, aunque sea un poco, reduciría el sufrimiento en el mundo en niveles astronómicos. Como mínimo, debemos saber de dónde viene la comida, cómo fue producida y bajo qué condiciones trataron a las criaturas que comparten nuestro entorno antes de sacrificarlas. Luego de eso, entonces, podemos considerar los cambios que probablemente todos tendríamos que hacer para producir esa reducción de sufrimiento.

Estas y otras preguntas las atiende el blog hermano del compañero Luis Chiesa, Animal Blawg. Les dejo con un regalo (un juego flash) pre navideño para las festividades del pavo. Sólo oprime la imagen.

8 comments:

Prometeo dijo...

Toda vida merece respeto. Como cristiano creo que si algo está vivo cumple un propósito. Ese propósito se cumplirá en su momento. Leí en algún lado que cuando los indios de america de norte cazaban un animal al momento de matarlo le pedían perdón y le daban gracias por permitirle ser un alimento. (Claro el animal no creo que les diera el perdón si pudiera.) Eso era una muestra de respeto. Que diferencia a hoy cuanod tenemos grupos de cazadores profesionales que ven como "deporte" el matar a un animal. Adelante y éxito.

Hiram A. Meléndez Juarbe dijo...

Eso es muy interesante, y gracias por el comentario; pero una pregunta importante es si existe una razón no religiosa (aplicable a aquellos que son ateos y al gobierno, que debe ser secular) para respetar la vida de los animales y su sufrimiento.

Prometeo dijo...

Bueno, fomentar el respeto por la vida es una necesidad si queremos criar futuras generaciones que sean más sensibles. Hace tiempo leí que muchas de ls personas que hoy día cumplen sentencias por crímenes violentos solían, entre otras cosas, maltratar animales e incluso matarlos cuando eran niños. La desensitización de las personas se da progresivamente y esto puede ser un argumento a favor de crear algún tipo de iniciativa por parte de los gobiernos en pro de los derechos de los animales. Una nación no se cambia si no se cambian a los habitantes de esta y creo que se debe comenzar por la educación. Una educación que cree conciencia de que el dolor es algo que siente todo ser viviente.

Luis Alberto Zambrana dijo...
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Luis Alberto Zambrana dijo...

Compañeros y compañeras de este foro. Entiendo la inquietud imperante del Prof. Meléndez sobre auscultar los fundamentos mismos de, de existir como creo que existe, un deber de los seres humanos como especie respecto los intereses y la vida misma de los demás seres vivos que cohabitan con nosotros, es sumamente necesaria. Actualmente, la estructura de mercado que lleva a cabo prácticas espeluznantemente violentas y rapaces contra demás demás seres vivos, ha sido una constante que ha caracterizado profundamente el ejercicio de poder indiscriminado que ha asumido la humanidad. Hoy por hoy, al igual que hace pocos siglos, o años, atrás respecto las mujeres, negros y otros grupos raciales y orientaciones "diferentes", los seres vivos llamados ingenuamente animales, son, ante la ley y ante la grandísima porción de la sociedad, meras cosas que pueden ser apropiadas por un ser humano. Esa visión antropocéntrica y propietaria sobre seres que sienten y padece, no puede ser viable si deseamos construir un esquema ético de respeto hacia los intereses de otras especies. Por ende, creo que el mayor obstáculo que hoy representa el ser consciente de la falta de respeto vehementemente llevada a cabo por el ser humano sobre los demás animales, es la concepción que tenemos de los mismos. De la definición de ese "otro" es que depende el grado de respeto que tengamos por ese ser vivo que, al igual que nosotros, es un ser con intereses que no tiene por qué someterse a la explotación absurda que le profiere la especie humana. Si bien la ignorancia sobre los procesos es vital en esta plática, todavía no entiendo cómo nos podemos afligir por el atropello de un perro en la calle, y podemos permitir y ser partícipes como consumidores de una empresa mortífera que aniquila sin piedad alguna a billones de animales al año. Entiendo que un cambio de percepción paulatino es esencial para que esta relación de explotación caprichosa cambie. Actualmente se han logrado cambios de reforma en las prácticas de cómo se produce el objeto de consumo que surge de un animal en un matadero o centro pertinente para determinada práctica, pero sin un cambio de concepción de qué es el otro, de los intereses que tiene en no padecer y sufrir, y de la carencia de justificaciones razonables que tiene la humanidad para desarrollar esta práctica irrespetuosa, lo único que el Estado seguirá propiciando son acomodos razonables para seguir con la explotación de los demás seres vivos.

Espero todo ande muy bien por allá en el norte. Muchos saludos.

Luis A. Zambrana

Marta I. Vélez Alvarez dijo...
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Marta I. Vélez Alvarez dijo...

En cuanto a la construcción que hemos aceptado los seres humanos como grupo social sobre lo que es un 'animal' y la razón [o las razones] por la cual son inferiores a nosotr@s quisiera señalar, brevemente, algo que considero como uno de los puntos débiles en sí de esta construcción. Específicamente, intereso puntualizar sobre la creencia ampliamente aceptada de que somos superiores a los animales 'porque razonamos, pensamos, tenemos un lenguage intelegible que nos posibilita la comunicación'. Bueno, ante esto he estado reflexionando un poco... Ante el enunciado 'tenemos un lenguage intelegible que nos permite comunicarnos' resultaría necesario preguntarnos... intelegible para quién? quienes se comunican? Realmente, UNICAMENTE los seres humanos. Tenemos un lenguage que sólo podemos entender entre nosotr@s. Nos comunicamos dentro de nuestro propio grupo. No tenemos la capacidad intelectual de comprender a los animales ni comunicarnos con ellos. Al igual que ellos no pueden comunicarse con el ser humano. Ahora bien, el hecho de que la manera de comunicar que utilicen los animales nos sea inintelegible no resta que se entiendan entre sí. Quizás no están oscultando o ponderando algún cuestionamiento metafísico, pero hay inter-comunicación entre miembros de una misma 'especie'. La propuesta preliminar que desembocaría al razonar sobre los argumentos que planteamos acerca de la inferioridad de los animales con respecto al ser humano es que la misma es una construcción desde nosotr@s mism@s y a nuestra conveniencia. Hemos optado por idolatrar al ser humano hasta el punto de ignorar que forma parte de un conjunto... que no es el elemento esencial de la vida... que no es el centro de la existencia... Podríamos proyectar la idea de la siguiente forma: somos los animales grupos auto-gestionados, gregarios, pero a su vez contiguos, interdependientes... una sola comunidad animal diversa, diferenciada.

La discusión sobre los derechos de los animales resulta necesaria. Me alegra poder adentrarme un poco en ella dejando este comentario. Saludos a tod@s!

Hiram A. Meléndez Juarbe dijo...

Sus comentarios me han dejado pensando bastante sobre todo este tema. Si pudiésemos desarrollar prácticas de crianza de animales que eviten impartirles sufrimiento, ¿estaría bien criarles con el fin de consumirles? ¿tienen los animales "derechos", o cabe hablar de "derechos" como los que tenemos los humanos (no en el aspecto legal sino moral (o legal también))? ¿Tienen los animales algo parecido a eso que llamamos dignidad humana que impida que le criemos con el propósito de comerles o de utilizarles para nuestros fines, aun cuando no medie sufrimiento? Eso suena extremo... usamos a animales para nuestros fines todo el tiempo, sin que necesariamente sufran. Pues la realidad es que no sé. Claro, podemos oponernos al sufrimiento extremo de animales y a someterles a condiciones ofensivas sin tener que aceptar todas las consecuencias extremas de concederles a los animales un estatus moral comprable en algún grado al de los humanos

Pero a veces pienso que es difícil preocuparse por los intereses de animales y, a la vez, sostener una dieta carnívora. Si nos preocupan los intereses de los animales, entonces ¿tenemos que ser vegetarianos?

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