Sin embargo, algo más fundamental les une. Por más bizarro que a algunos les parezca el estilo de vida de cada cual, han decidido definir sus identidades públicas (y tal vez privadas) mediante actividades fundamentalmente expresivas. La manera en que cada cual elabora su arte y trabajo es la expresión individual de sus respectivas identidades. Y eso es precisamente lo que la Constitución de Puerto Rico protege: la capacidad de cada individuo de manifestar a otros su visión de mundo-- sea política, deportiva o sexual-- a su manera; sin conformarse al convencionalismo que pueda tratar de imponérsele. Claro, es un poco más complejo que esto: hay cosas que, por más expresivas que sean, no son abrazadas por la ley. Por ejemplo, el derecho no protege todas las actividades de Ron (lo obsceno no está constitucionalmente protegido, aunque lo sexualmente explícito que no sea "obsceno" sí); igualmente, encubrir y ordenar el asesinato de minorías políticas tampoco es legal. La categoría de lo "obsceno" es igualmente problemática, pues --y sin entrar en sutilezas legales ahora-- quién dice que Abdullah the Butcher o la frente de Carlitos Colón no son obscenos!?
De todas maneras, con tanto revuelo acerca del Exótica 2006, no podemos perder de perspectiva que realmente se trata de una actividad tan expresiva como otras que celebramos en nuestra vida cotidiana. La sexualidad, la política y el deporte nos definen de maneras muy importantes y el hecho que algunas de estas nos parezcan grotescas (en mi caso, la política de hoy) no es causa para prohibirlas. Es causa, sin embargo, para expresar nuestro parecer sobre las mismas. El único remedio contra la expresión que nos parezca indeseable, es más expresión. Así que hablemos y gritemos-- a veces como Ron, como Carlitos o como Carlos, eso depende de la posición en que nos encontremos...


